Una madre vela el coma de su hijo suicida en un cuarto de hospital. El flujo constante de parientes, médicos, enfermeras, desquicia a esta mujer que es pura vigilia e intenta, como puede, estar a la altura de los acontecimientos.
Una thriller familiar intenso sobre relaciones violentas escrita con un pulso poético hermoso y siniestro.
Natalia Rozenblum crea un monólogo desesperado sobre la contradicción de los cuerpos.